Francisco Javier San Martín: Fotografías en una hectárea. 2007.

Texto realizado para el cuadríptico de la exposición “Natura / GI-632” en Galería GWA. Madrid.

GI-632. Ezkio. Gipuzkoa. 2004.

GI -632. Ezkio, Gipuzkoa. 2004.

FOTOGRAFÍAS EN UNA HECTÁREA

1. Beijín, Ciudad del Cabo, Bogotá: un sector creciente de la fotografía contemporánea está contaminado por la imperiosa necesidad del viaje. Alimentados por el fantasma de la documentación, muchos fotógrafos parecen necesitar más el avión que la cámara. Tantos fotógrafos enfrentados al reto de capturar en una semana imágenes de una ciudad o un entorno que no conocen y penetrar en sus “secretos”. Gorka Salmerón, por el contrario, ha optado por limitar su campo de experimentación y paralelamente ampliar el tiempo dedicado al estudio de ese campo. Algunos pensarán que empobrece su discurso; otros creemos que lo dilata en el roce con lo cercano. La paradoja de tanto kilómetro recorrido, de tantos aeropuertos y tantos hoteles, es que solo documentan la globalización, es decir, lo idéntico reconstruido en cualquier parte del mundo. A Gorka Salmerón, por el contrario, solo le hacen falta unas pocas hectáreas para desarrollar un trabajo fotográfico que nada tiene de restrictivo. Pese a lo reducido de su entorno de trabajo y de lo amplio del tiempo dedicado a él, no hay en su trabajo inclinación a la exhaustividad, a un planteamiento topográfico o registro positivista. Solo el lugar y una mirada intensa. Vuelve a menudo sobre el mismo paraje, junto a los mismos árboles, las mismas estructuras arquitectónicas, pero no hay en ello una aproximación científica, sino más bien el poso de una reiterada intimidad con el entorno.

2. La insistencia en procesos de tratamiento artesanales o en la propia fotografía en blanco y negro  —doblemente obsoletos—  sugieren que quizás el autor adopta una actitud resistente ante lo moderno, frente a la actualidad tecnológica y la vida urbana. Algo de esto hay; pero hay más, ya que esta resistencia no es tanto tecnológica como más ampliamente vital. Gorka Salmerón recorre pausadamente enclaves de naturaleza virgen, islotes amenazados, y busca la mediación tecnológica adecuada  —la fotografía analógica en b/n, ella misma amenazada—  para mostrar su fragilidad y para expresar su aproximación melancólica a lugares y modos de capturarlos que se pierden.

3. En esta exposición madrileña, que recoge piezas de diferentes épocas, resulta perceptible el cambio que paulatinamente va operándose sobre el entorno natural. En las primeras imágenes aparece un espacio incontaminado de árboles, nieve, hojas, sombras inmateriales, el paso de las estaciones que evidencia la transformación de la naturaleza según su propio ritmo climático. Pero en las últimas van asomándose, primero de forma sutil y luego más evidentemente, los agentes motores de una transformación exterior: arquitecturas que enmarcan el paisaje, desmontes, huellas de maquinaria: modificaciones realizadas a un ritmo artificial, sujetas a una implacable lógica económica. El artista sin embargo evita mostrar los destrozos más evidentes o las agresiones sin vuelta atrás, sino que se centra en la sutil aparición de los nuevos elementos de transformación, su aparición inesperada en una esquina, en un horizonte, sus huellas. No quiere tanto denunciar la catástrofe como iluminar los destellos finales de un mundo que desaparece.

Francisco Javier San Martín