Mª José Rodríguez Molina: Apto para obstinados. 2016.

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Atxurtegia. / Forja de Herramientas. ca. 1930. Egile ezezaguna. / Autor desconocido (GSM funtsa / Fondo GSM ).

APTO PARA OBSTINADOS

Gracias a las fotografías que Patricio Echeverría encargó desde 1918 hasta mediados de los años sesenta, hoy contamos con un rico fondo fotográfico de la empresa de aceros P.E.S.A. de Legazpi, a través del cual podemos contemplar la evolución industrial de un pueblo que creció a la sombra de la fábrica. Hay algunas imágenes excepcionales, como las de Photito, Willy Koch, la Imprenta Industrial de Bilbao o las de Pando. Pero, además, este fondo se enriquece con las fotografías que realizó Gorka Salmerón Murgiondo a partir de los años noventa, por voluntad propia, aunque movido por la fuerza del arraigo, cerrando con ellas el ciclo vital de la compañía P.E.S.A.

Los documentos fotográficos se caracterizan por su valor documental, histórico y patrimonial. Respetarlos es respetar nuestro pasado, pero también nuestro presente y el futuro de los que nos sucederán. Todo este material se ha recuperado y se ha mostrado en una exposición en el Photomuseum de Zarautz; ahora, gracias a la Asociación de Amigos del Museo del Hierro de Legazpi “Burdinola” y su implicación en la recuperación, conservación y difusión del patrimonio local, toma forma de publicación. El artífice de esta aventura ha sido el propio Gorka Salmerón, que además de querer mostrar la riqueza del fondo, se ha embarcado en la ardua tarea de recomponer las biografías de los autores de las fotos y recuperar así su memoria; un reto nada fácil. Que una imagen vale más que mil palabras es un dicho harto conocido, y así lo pensó Patricio Echeverría cuando quiso publicitar y vender sus aceros; pero decir mil palabras sobre los autores a los que se encargó las imágenes es harina de otro costal.

Para conservar el patrimonio, sea de la índole que sea, hay que tener sensibilidad. Para investigar y descubrir tesoros, hay que tener curiosidad. Para apreciar, hay que tener conocimiento. Para culminar cualquier cosa, hay que tener obstinación. En cualquier investigación que se aborde siempre hay que estar alerta ante las posibles pistas falsas, hay que ser como santo Tomás y dudar de lo que otros han afirmado antes, e incluso de nuestras propias afirmaciones. Es imprescindible, si queremos rigurosidad, recurrir a las fuentes primarias, a los archivos repletos de documentos que están a la espera de ser descubiertos. Hay que ser constantes, no desalentarse ante túneles oscuros o callejones sin salida. Hay que buscar un hilo del que tirar. Y detenerse a reflexionar, no lanzar teorías sostenidas sobre frágiles pilares, sino atar cabos con datos fiables. Para reconstruir correctamente los hechos debemos seguir el hilo cronológico de los acontecimientos para no cometer errores en su desarrollo.

Tales premisas se cumplen en la persona de Gorka Salmerón, sensible al deterioro de este tesoro fotográfico y consciente de la urgencia de su conservación, que además se ha iniciado de manera sobresaliente en las lides de la investigación. Ha estado recabando datos sobre muchos de los fotógrafos y firmas comerciales que retrataron las instalaciones de Patricio Echeverría S.A. (P.E.S.A.) intentando reconstruir sus andanzas y biografías, rastreando los trabajos firmados con nombres comerciales, detrás de los cuales siempre se encuentra un nombre propio, una vida. En su afán se detecta el intento de hacer un reconocimiento de esos autores desconocidos, por recuperar la memoria de esos fotógrafos a los que quiso emular, pero con los que ha demostrado estar a su altura.

Entre los fotógrafos investigados se encuentra “Photito”, el que realizó las fotos más antiguas, y como el mismo Gorka confiesa, el que le ha atrapado especialmente, obsesivamente a ratos, pero también con el que nos ha enganchado a unos cuantos. Photito ha sido un desafío, un auténtico Photito versus Salmerón. Detrás de esta firma comercial se escondía todo un misterio; “este asunto me tiene intrigado” -afirmaba Gorka de manera constante en agosto de 2015-. Había muchas inconexiones que le inquietaban… Le seguimos la pista a Photito, y entre chanzas y veras, iniciamos una búsqueda detectivesca que devino en la creación del Gabinete de Detectives Photito (GDP), con distintas sucursales: Legazpi (con sedes temporales en La Rioja o itinerantes, unidad móvil, transmitiendo desde un tranvía de cercanías de la Gipuzkoa Profunda), Valencia y Florencia, con Alejandra Ortiz Castañares como representante. Gorka había logrado crear con una habilidad asombrosa un activo grupo de investigación en la distancia y una red social limitada basada en el intercambio de datos y reflexiones con el fin de averiguar quién se escondía detrás del escurridizo Photito.

He sido observadora de cómo Gorka se iba adentrando en el laberinto de la investigación, de cómo descubría la importancia de las fuentes primarias, consultaba documentos en archivos, ataba cabos, relacionaba datos, descartaba hipótesis por no poder constatarlas con certezas, de cómo llegaba a un callejón sin salida y retrocedía para buscar otro camino… Se cuestionaba sus afirmaciones. Cuanta más información recababa más se complicaba y enredaba la investigación, y nuevos fotógrafos aparecían sumándose a la lista para averiguar. Era una historia interminable y había que estar recapitulando constantemente desde la reflexión, y sin embargo, le resultaba fascinante. Gorka ha demostrado ser un sabueso que sabe seguir perfectamente las pistas. Sorprende su habilidad para hablar con unos y con otros, su capacidad de comunicación con esa característica incontinencia verbal sazonada con un toque de docencia, de relacionar información de aquí y de allá, de contagiar, de compartir, de agradecer, de disfrutar. He visto con agrado que no ha temido ensuciarse las manos en los archivos, de ese polvo que no es más que la cicatriz del paso del tiempo. Se ha dejado orientar y ha sido dócil a las instrucciones de los archiveros… Modesto, pero ambicioso. Ha comprobado por sí mismo, y lo ha saboreado, que los documentos están esperando ser descubiertos, y sólo aquellos que perseveran recogen los frutos de su descubrimiento. Él, obstinado, siempre obstinado.

El resultado de este proyecto que ha dirigido Gorka es la plasmación de una transformación, de un crecimiento, porque él antes de ser historiador de la fotografía, era un fotógrafo experto, un alquimista de los colores, que desde hace lustros sabe convertir el color rojo vivo del acero en blanco fotográfico, que reinventa paisajes y que reivindica el poder de lo estético, que ha educado la mirada hasta emanciparla de las normas y los juicios establecidos. Conocedor de las técnicas fotográficas y de su magia que permite convertir el instante en algo perenne, lo efímero en algo eterno.

Pero también es cierto que antes que fotógrafo fue niño, y su propia historia es la de un pueblo marcada por el día a día de una fábrica, la de Patricio Echeverría. La mirada de ese niño ha seguido cautivada por el alma de esas máquinas a pesar del paso del tiempo, han surgido chispas -“txinpartak”- entre ellos y le han convertido en un fotógrafo implicado, que siente la necesidad de expresar con imágenes un tiempo convertido en espacio, y de compartirlas. Observando las fotos que él mismo realizó de P.E.S.A. surge la duda de quién domina a quién, el hombre a la máquina o la máquina al hombre. Se presentan tan sólidas, fuertes, volumétricas, y a la vez tan dóciles, que cuesta dejar de mirarlas. David y Goliat; hombre y máquina, condenados a vivir juntos. Los ojos con los que mira las fotos de los fotógrafos que le antecedieron, algunas verdaderas obras de arte, son los de un experto en fotografía, los del respeto por la historia del lugar donde nació y creció, los de la devoción.

Gorka bajó de la luna aterrizando en Legazpi el 19 de julio de 1969, y al día siguiente Armstrong subió a ella dando un gran paso…, no parece baladí pensar que por ello los astros le han sido favorables, al menos lo han sido en este camino. Puede que incluso nos hayan puesto en la misma órbita, ambos somos “quintos” del 69. Y seguimos sumando curiosidades: el 19 de agosto de 2015, fecha que coincide con la presentación del daguerrotipo en París en 1839, se creó el “Gabinete de Detectives Photito” bajo los auspicios de la Virgen de la Uva de Fuenmayor… toda una casualidad que endulza las historias.

Este legazpiarra, o bien hace fotos, o bien recupera las de otros, porque sabe y siente que de este modo recupera su propia historia, la de su pueblo natal, Legazpi. Aunque su apellido, Salmerón, significa trigo que crece fuera del sembrado, un cordón umbilical le une sin fisuras a sus orígenes. Es encomiable la facilidad con que se ha enganchado a la Historia de la fotografía, el interés que muestra por recuperar la memoria gráfica de nuestros pueblos y el respeto con el patrimonio fotográfico. Todo ello con la ventaja que tiene partir del conocimiento de las técnicas fotográficas y los procesos químicos. Gorka es uno de esos casos con los que los técnicos que trabajamos en los archivos somos incapaces de no sentirnos atraídos y contagiados con las investigaciones ajenas, con el ímpetu y la viveza curiosa con que la ha abordado él. Aprender enseñando es uno de los grandes placeres de la vida. Yo también he ganado con esta historia.

Le avisé de los peligros embaucadores de la investigación, le advertí de que la Historia de la fotografía creaba adicción y de que se convertiría en vicio, pero no ha servido nada más que para alimentar su curiosidad y acrecentar su tesón. Se ha convertido en un avezado aprendiz que promete en las lides de la investigación histórica, pues trabaja desde las tripas, pero con mucha cabeza; el término fotohistoriador ya no le queda grande, y no ha dejado de ser, ante todo, fotógrafo. Con la intención de reconstruir la historia gráfica de Legazpi y de divulgar un fondo fotográfico de gran valor documental, ha contribuido a enriquecer la Historia de la fotografía de Euskadi, un patrimonio de todos.

Inicia Photito, cierra Salmerón Murgiondo, el último de la saga de los fotógrafos de P.E.S.A., unos por encargo, el último por afición y devoción. Aquel Gorka niño que quería conocer desde dentro la fábrica de Patricio Echeverría, en la que trabajó su abuelo, no podía imaginar que años después, en su madurez, pero con la curiosidad intacta, abanderara este proyecto lleno de esfuerzo, de ilusión y de originalidad. Él es un ejemplo de que hay que ser obstinados con nuestro proyecto personal, es la única manera de que salga adelante. Aquí está la prueba del llevado a cabo por Gorka “El Obstinado Salmerón”, con mayúscula, con mucho respeto. Disfrútenlo.

Mª José Rodríguez Molina
Fotohistoriadora – Técnico del Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia

 

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Atxurtegia (Argazki argiztatua). / Forja de Herramientas (Fotografía iluminada). ca. 1930. Egile ezezaguna. / Autor desconocido (GSM funtsa / Fondo GSM ).